No soy el hombre más encachado

ni tampoco el más gentil.

Probablemente me enfado fácil,

y me quejo mucho.

Soy volátil y disperso,

y lo olvido CASI todo.

Tengo millones de trancas,

y nunca las aligero.

Y así como pienso voy,

reconocido imperfecto soy.

 

Pero no hay espejo buena onda,

ni la amabilidad del papa,

la sonrisa del humorista actual,

ni el masaje equivalente.

Ni la concentración más potente

entre la gente.

Y la machi convincente

en el solsticio reciente.

 

No hay.

 

No hay fuerza semejante

en este mundo duro y pedante

que me haga desistir de pensar

y sentir en el caminar

que la vida es más bonita

dulce, sabrosa y cantadita

desde ese día de verano

en donde lo hermoso se hizo cercano.

 

Y desde ese treinta y uno

mi mundo giró como ninguno

viví tristezas y pesares

en todos los lugares.

Soñar y vivir

creer en existir;

dar y tomar

gozar y cantar,

dedicar, buscar

sorprender, emocionar.

 

Y sí, las nubes se oscurecen, y con el tiempo uno se descubre en cosas que faltan.

En lo que querría ser. Y viceversa.

Pero a pesar de eso, y de que las nubes cambien el tono

y mi cielo se confunda

para mi lo más claro en la vida

ha sido tu presencia y tu alegría.

 

Amar y querer

son para mí cosas distintas.

Uno se basa en apegar,

el otro en la acción del dar.

Pero tú conseguiste ambos,

cosa que tu dices no notar

pero acá adentro hay cambios

que me hacen mejorar.

Amar y querer

son para mí cosas distintas

pero nadie me prohibe tener

ambos estados en mi ser.

 

Yo me apego a tu esencia

a lo que eres

y podrás no creerlo

pero yo sé lo que tienes.

Tienes fe, dulzura,

pureza…

en ese espacio

lleno de frescura.

 

Luces siempre bien

en los ojos de este servidor,

que muchas veces no se siente digno

de ese sabor y color

ni tampoco del candor,

aún siendo el mentor.

 

¿Porqué termino escribiendo así?

porque en la dispersión

de palabras al azar

y ni tanto

consigo expresar…

que no hay.

 

No hay nadie más que tú

que en el sueño y en la realidad

de mi difícil ciudad,

termine por generarme placer

y sentir

que mi vida junto a ti

es sinónimo de porvenir.

 

Ya ni sé si esto es una copla

una especie de mal intento de poesía

pero nace de la fantasía 

de la pena y la alegría.

 

De la pena si te vas

de la ausencia si no estás

lo ultimo es oximoron o pleonasmo?

A quien le importa

el corazón no sabe de reglas

y aunque soy un ser racional

que se guarda para el resto

como si se pudiera ser antipersonal,

ese, yo.

El de la mente con motor

de un anticipador

tambien tiene algo

que no se piensa

que no se razona

que no se presenta,

ni siquiera se intenta.

 

Sólo existe.

Es sentimiento por tí.

El inconmensurable e inmedible

ni verbalizable.

Ese.

Ese sentimiento

No se va a ir de acá,

Ni de allá.

Porque no tiene dónde moverse

Si al final, es omnipresente.

 

No hay quien lo saque

ni quiero que se vaya

No hay qué lo mueva

ni quiero que lo haga.

 

No hay.

 

No hay en este mundo

ni en este breve espacio.

 

Certeza más grande

que tú

Mia,

eres

todo

lo

bueno

de

mi

vida.

 

Y no hay quien me diga lo contrario. Ni habrá.

 

No hay.

 

Porque a pesar de mi imperfección

en querer ser para ti lo mejor

Que dices que yo soy

y que yo no lo creo

por todo lo que veo.


El ensayo y error

de las múltiples diferencias

que tiene cada uno

a veces nos confunde

asusta, atemoriza

y hasta aturde.

 

Pero así como puede no entenderse

tu eres diferente, e igual.

Así tú eres Mia

y también mía.

Esa dualidad,

De ser y no ser

O de ser y también ser,

Me hace quererte

Y porqué no

amarte.

 

Ya basta de eufemismos.

Vivir sin tí no sería lo mismo.

Jose Tomás era aguerrido.

Tal como su padre, aprendió frente a la displicencia y al cuidado a la distancia a proteger a quienes apreciaba. Como un león.

Cuando nació, creció viviendo la experiencia de momentos salvajes. Con su compañero de toda la vida, aprendió el arte de esconderse, mimetizarse con el entorno. Había aprendido que lo más importante en la vida era sobrevivir y huir.

Nunca tuvo un lugar fijo para vivir. Pero a su manera y junto a su compañero Palomo, era feliz. Su expresión lo decía todo: habían días donde no había que comer y ahí, el junto a su amigo, en las buenas y en las malas. A veces sin luz más que la luna, para compartir la existencia mientras se dormía alrededor del fuego.

Quizás esa fue su manera de conocer el amor.

Palomo tuvo que irse. Muchos cercanos le insistieron que Jose Tomás no podría soportar vivir mucho tiempo sin su compañia.

Era todo lo que conocía alrededor de la palabra afecto.

Pero Palomo no entendió, no lo asimiló… quizás simplemente no pudo llevarlo consigo.

Desde ese entonces, como un león abandonado, miró con displicencia a quien se le acercara. Aprendió de la independencia solo. Valiéndose por sí mismo, llegó a un lugar donde al menos tuvo casa y alimento.

E hizo lo que sabía… proteger su entorno, forjandose con esa personalidad distante que no genera rechazo, sino más bien empatía y compasión.

Y aún así, fue expulsado de su casa, sin mayores razones. Pero ahí estaba, defendiendo ese espacio de cualquier persona con malas intenciones.

Él era capaz de hacerlo.

Pero su rostro de felicidad se perdió. Se volvió lejano… cansado… triste.

Fue tanto su empeño por coincidir, fue tanto su esfuerzo por sentirse parte del grupo, que defendió más allá de… o quizás no. Personas inescrupulosas consideraron que su presencia les impedía realizar los ilícitos que todas las noches él detectaba.

Jose Tomás desapareció hace 3 días.

Está muerto.

Jose Tomás vivió fuera de mi casa durante años. Nunca me pescó ni me tomó atención. Apreciaba cuando le daba agua, cuando lo saludaba… con ese movimiento impercetible en su rostro que me decía gracias, a su manera.

Esto es una historia repetida.

Jose Tomás fue uno de los tantos animales abandonados en este planeta. ¿cual es el fundamento de la gente de abandonar?

Abandonar.

Cuándo comprenderan que nunca dejaremos de estar conectados. Que los metros cuadrados no sirven mucho más que para delimitar nuestro espacio.

Es que acaso también delimitan sus cabezas?

Nunca comprenderé al ser humano en ese punto. Nunca comprenderé la conciencia de quienes van y botan a un animal y siguen viviendo su vida como nada.

Nunca compartiré eso.

Jose Tomás vivía al frente de mi casa. Mis vecinos consideraron que frente al aumento de personas dentro de la casa, él era descartable.

Y lo dejaron en la calle. Su primer dueño, palomo, es un viajero errante que no pudo llevarselo, frente a nuestra insistencia (aunque cuando hablo de nuestra, solo es mi mamá quien insistió en algun momento).

El a su manera nos defendía, a cambio de alimento. Así fue como todas las noches, ladraba frente a cualquier persona extraña.

Confieso que en más de una ocasión lo odié por no dejarme dormir.

Pero era su manera de agradecer…

… era su manera de sentirse útil en este mundo.

Y ya no está con nosotros.

Murió de manera sospechosa, como muchos animales abandonados mueren. Nunca encontramos su cuerpo. El silencio incómodo delata.

Probablemente estas letras no sirvan para nada. Este es uno de los momentos donde nuevamente me siento culpable de ser pobre y no poder haberte dado un espacio con nosotros.

Pero desde acá… gracias.

Gracias porque yo sabía que tu defenderías a mi madre siempre.

Gracias por ese cariño incondicional, aunque inexpresivo.

Y donde quieras, ya debes estar descansando.

Te vamos a extrañar.

Y con más pena que la cresta te escribo desde acá. Perdónanos.

Perdónanos por no hacer más.